Espanyol – Malaga

Que los aficionados del Espanyol no están contentos con la temporada de su equipo es un hecho, pero ya quisieran los malaguistas poder llorar con un ojo, como lo hacen los barceloneses.
Tras una gran victoria en el nuevo Wanda, ante el Atlético de Madrid, los jugadores del Espanyol han querido dar una última alegría a su parroquia a costa de un Málaga que, si bien no se jugaba nada, debería haber puesto más carne en el asador.
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El encuentro estaba sentenciado a la media hora, con tantos del gran Gerard Moreno (16 goles esta temporada), Sergio García y Leo Baptistao. Para los españolistas quedaba una horita de partido para tomárselo con tranquilidad y charlar con el aficionado del asiento contiguo. Los malaguistas ya habían apagado la radio o el televisor.
Acortaba el Málaga distancias con un gol de penalti, transformado por Adrián (que maquilla sus malas estadísticas de esta temporada), tras una clara mano de Naldo dentro del área. Luego, tuvo Success la opción de meter a los andaluces en el partido, pero Diego López evitó su gol.
En el segundo tiempo los locales se limitaron a sestear ante un inofensivo Málaga. Pero llegaría otro gol perico. Roberto Rosales, que cuaja con diferencia, su peor temporada en España, cometió un claro penalti que transformó un habitual verdugo de los malacitanos, Pablo Piatti, que puso el que sería 4-1 definitivo.
Poca historia la de este choque que deja a los españolistas en la parte templada de la tabla y al Málaga como el peor colista de las grandes ligas europeas. La única buena noticia en el Málaga, el debut del canterano Alberto López.
Se despide el Espanyol de su hinchada, dejándoles con buen sabor de boca, mientras que los sufridores malaguistas aún deberán soportar la última caída de su Vía Crucis particular en el último choque que les enfrentará en La Rosaleda al Getafe.
El Espanyol despidió la temporada en el RCDE Stadium con una de las goleadas del curso. Los pericos se impusieron a un indolente Málaga, descendido hace ya algunas jornadas, que nunca opuso resistencia. El choque fue un monólogo de los catalanes. Pero la grada local se fue a casa un tanto mosqueada, no es para menos: es consciente de que seguramente ha visto el último partido de Gerard Moreno en casa como espanyolista. La alegría nunca suele ser completa.
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El bloque perico arrancó mandando, teniendo la posesión y con la presión alta. Suya era la iniciativa. Los catalanes, con Gallego en las gradas por su expulsión en el Wanda Metropolitano, apretaban a un tímido e inocuo Málaga. Los periquitos querían agradar a su afición en el último encuentro de una temporada tan extraña como irregular. Las conexiones entre Sergi Darder-Gerard Moreno-Baptistao-Sergio García deleitaban a los seguidores. El gol se olía. El primero en marcar fue el de siempre, el de Santa Perpètua de la Moguda. El exariete del Villarreal se despidió a la grande de su gente: todo apunta a que el Pichichi regresará al Madrigal, para disgusto de los espanyolistas, previo pago de su cláusula.
Pero antes de la media hora de juego, Sergio García y Baptistao también se sumaron a la fiesta goleadora. El tridente se exhibió contra un conjunto andaluz que nunca encontró su sitio. José González probó con una defensa de cinco, luego con una de cuatro. Pero ayer no el día del bloque boquerón. Esta no ha sido, claramente, su temporada.